EL TIEMPO EN SEMANA SANTA


Llueve. Llueve con rabia. Hoy me ha dicho un señor importante que estábamos en alerta naranja -pero aquí no pasa nada- porque de agua, los veratos, como los holandeses, saben.  “Llueve como antes” – dicen los mayores. “Nunca llueve a gusto de todos” del refranero popular. Carlos y Paloma, en el estanco son mis meteórogos y me avisan: para el viernes; agua, mucha, en cantidad. Y abro el paragüas y camino a casa, un vecino: “Está bien que llueva, así en verano nos bañamos en aguas cristalinas”, otro: ” Ha llovido tanto que la tierra ya no absorbe más, están los pantanos al máximo”. Mi padre al teléfono y con ironía: ” Eso es el cambio climático”. Bajo a los comedores y me asomo, el cauce parece una cascada en sí mismo. Me da la risa. El agua es vida. Es mi máxima. Estuve en Africa occidental, vi el Sáhara. Y la naturaleza puede ser devastadora pero aquí es verdad que no pasa nada porque La Vera siempre ha sido de agua. Por eso es la verde Extremadura, un vergel, y alguien me contó que en tiempos llovía tanto que a las ovejas les salía musgo entre las lanas…

Es un hecho: cuando salga el sol no vamos a querer trabajar. Entonces rogaremos que no vengan clientes ni turistas para poder tumbarnos panza arriba y dedicarnos a la contemplación de tanta naturaleza desbordante. Ya lo vienen anunciando los pájaros. Y los pájaros saben mucho de estas cosas.

Mientras tanto y por si acaso, hay un plan B, siempre hay un plan B.  He escrito una carta a mis huéspedes, espero que el agua no les agüe la fiesta y disfruten igualmente de estos días. Porque, no lo olviden, el agua es vida. La vida es una mirada hacia adelante y de eso si que andamos sedientos.  Queridos Huéspedes