Vuelo en Rasante


Si fuera ave rozando las copas de los árboles, pero como soy insecto diminuto mis alas se llenan de escarcha o de barro seco según la estación que imagino o en la que habito.

El paisaje distrae el vacío hueco del que me alimento y, si acaso, en algo me consuelan los robledales, el pico de la montaña y la roca ignota. A veces bajo hasta el lago a beber, rodeada de todo lo simbólico, da igual si por San Manuel o por el Fen Shui, lo mismo es; el lenguaje no tiene cabida en este paraje. Lo intento, pero soy incapaz de mantener un mismo sentimiento durante más de cinco minutos, memoria corta de animal primario.

Lo que yo deseo es a ti, Deseo, quimérico por definición. Cada vez que te alcanzo me rompo. Pídele a las nubes grises que me hablen de templanza y verás como se ríen. El nido hecho, los huevos puestos y a punto de eclosionar y yo pensando que en realidad, soy más mosca de ciudad. Porque en ella me pierdo –tan llena siempre de palabras- y en ese deambular sin rumbo encuentro el sosiego de saberme otro bicho inmundo de nombre desconocido. Y ahora que hablo de palabras -tan confusas, tan traidoras- me entretengo desgranándolas buscando significados, emociones y señales. Pensamientos viciados, moribundos, que vuelan y vuelven una y otra vez sobre lo mismo; nada es nuevo porque ya se ha dicho antes. Soy insecto, sí, pero analítico. Y entonces sé que ése es mi deseo; una única y última palabra desprovista de todo contenido, nítida y clara  como una descarga. Como un microaxioma.
-Quiéreme.
-…
¿Tirando de cajón de sastre ya en la apertura? Mal vamos, Ni. Como no encuentro una imagen de un mosquito en vuelo os dejo este bonito pajarito que además me sirve de repaso para el curso on line de.. ¿cómo se llama el curso? ¿Guía Ornitológico? 🙂 De estas avecillas tenemos por aquí. Guapo ¿verdad?